A veces pensamos que Dios solo quiere nuestro talento, porque sabemos hacerlo pero la verdad es que Él siempre empieza por el corazón.
Puedes tocar perfecto, pero si tu corazón está cansado, herido o desconectado, la música pierde vida.
Hoy Dios te recuerda: “Antes de usar tus manos, quiero sanar tu corazón.”
Sirve desde la presencia, no desde la presión.
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” Proverbios 4:23
Sigamos adelante.

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